El Rey enamorado



Rey: Ven juglar, acerquémonos al balcón de María para
       
       darle una serenata.

       María, María, mírala, que bella plebella, debo abdicar 

       al trono por amor a ella, ¿vale acaso más una fría

       corona que un solo reglejo de sol en los dorados 

       cabellos de María Blessing?

       Juglar: Mnn, más o menos.

R: Oh, oh dolientes espíritus, ¡Oh! sempiternos gemidos,

       acudir en mie ada, decidme que debo hacer en este

       momento aciago, aciago algo.

       María, María, la corona, la corona. Pero ¿qué importa 

       una corona si el resto de la denadura está sana? El

       trono, la gloria vana, el oropel vacuo. Oh, mira

       juglar, mira la estatua ue me inmortaliza sobre

       brioso corcel. Yo en mi vanidad ordené ue gastaran 

       los dineros del reino en una estatua ecuestre. Cuestre

       lo que cuestre. Mira, mira, las figuras, el rey, el caballo,

       solo falta la sota.

       El poder, el trono, el trono o María. Al fin y al cabo

       mis deseos, los más sublimes y los más perversos. En 

       cambio a María la quiero para...

       Caramba, qué coincidencia.

       Ven juglar, ven, ven, acércate, mira. Quisiera cantarle a 

       María, pero el destino me ha castigado con dura

       mano en mi inspiración musical. Ruégote, ponle música

       a mis inspirados versos a María.

       Por ser fuente de dulzura.

J.:Por ser fuente de dulzura.

R.: Por ser rosas un ramo.

J.: Por ser rosas un ramo.

R.: Por ser nido de ternura. ¡Oh María! Yo te amo.

J.: Por ser nido de ternura. ¡Oh María! Yo te amo.

¡Oh María! El la ama

R.: Amamé como yo te amo a tí.

J.: Amalo como él la ama a usted.

R.: Y los demás envidiarán nuestro amor.

J.: Y Mnn, todos nosotros envidiaremos el amor de ustedes.

R.: ¡Oh! Mi amor, María mía.

J.:¡Oh! Mi amor, María suya.

R.: Mi brillante, mi rubí.

J.: Su brillante, su rubí.

R.: Mi canción, mi poesía, nunca te olvides de mí.

J.: Su canción, su poesía, nunca se olvide de su...

R.: Tú estás encima de todas las cosas subida.

J.: Usted está encima de todas las cosas subida.

R.: Eres mi sana alegría.

J.: Usted es Susana, ¡Eh! María, alegría.

R.: Mi amor.

J.: Su amor.

R.: Mi tesoro.

J.: Su tesoro.

R.: Mimamé.

J.: Sumamé, súmelo.

R.: Tanto tú te me metes en lo más hondo...

J.: Tango usted...

R.: Ya no sé si soy demí o si soy de ti.

J.: Tanto usted se le mete...

R.: Y si tú me amaras, a mí, amarías en mí aquello que

       amamos nosotros y envidiair vosotros.

J.: Ámelo.

R.: Cuando miras con desdén.

J.: Cuando mira con desdén.

R.: Pareces fría, sujeta.

J.: Parece fría su je..., su cara.

R.: Por ser tan grande tus dones, no caben en mí, mi bien.

J.: Por ser tan grandes sus dones, no caben en su sutien.

R.: No, no.

J.: No, no.

R.: Tunante.

J.: Sunante.

R.: Miserable.

J.: Suserable.

R.: Guardias a mí.


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